El clima de Fusagasugá (y por qué se nota en cómo se toma el café)
Fusagasugá tiene fama de clima templado todo el año — acá contamos por qué eso cambia hasta la forma de sentarse a tomar un café.
Fusagasugá está a poco más de 1700 metros sobre el nivel del mar — ni tan alto como Bogotá ni tan bajo como el Tolima.
Por eso el clima se queda casi todo el año en un término medio: ni frío de ruana ni calor de tierra caliente. Ese
equilibrio es justo lo que le ganó el apodo de “ciudad jardín.”
Y ese clima cambia cómo vive la gente acá. En Bogotá el frío empuja para adentro: pedís el café, te lo tomás rápido,
seguís. En Fusagasugá se puede quedar uno afuera, en una mesa a la sombra, sin que el cuerpo esté pidiendo a gritos
volver a un lugar cerrado.
Por eso en Mokka apostamos por mesas pequeñas y ventanales grandes: el clima de Fusagasugá permite ese tipo de café
donde te quedás una hora conversando sin que se sienta forzado. Un café de patio, casi, aunque estemos en un local.
No hace falta un estudio para notar que un lugar donde el clima acompaña se disfruta distinto. Fusagasugá tiene esa
ventaja, y tratamos de aprovecharla — con brunch de fin de semana, con mesas donde se puede estar un rato largo, con un
espacio pensado para quedarse, no solo para pasar.